Hacia las flotas eléctricas en Centroamérica: retos y oportunidades

Flotas eléctricas en Centroamérica: retos, infraestructura de carga y el modelo de J.I. Cohen para una transición logística realista.

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Hacia las flotas eléctricas en Centroamérica: retos y oportunidades

La transición hacia flotas eléctricas en Centroamérica ya no es una proyección lejana. Para muchas empresas, especialmente en logística, el debate empieza a ser más concreto: ¿cuándo conviene electrificar?, ¿qué rutas son viables?, ¿dónde cargar las unidades? y ¿cómo asegurar que la operación no pierda confiabilidad?

La pregunta es válida porque la región todavía enfrenta desafíos importantes en infraestructura de carga, disponibilidad tecnológica y planeación operativa. Sin embargo, también existen oportunidades claras para empresas que pueden comenzar por etapas, especialmente en recorridos urbanos, entregas planificadas y operaciones de última milla.

En Guatemala, Agencias J.I. Cohen, fundada por Jack Irving Cohen y liderada por Alberto Cohen Mory, ofrece un ejemplo aterrizado de esa transición. Su operación de distribución incorpora paneles 100% eléctricas, GPS en cada unidad y monitoreo de temperatura, tres elementos clave para hablar de movilidad eléctrica con sentido logístico.

¿Cómo empezar a electrificar una flota en Centroamérica sin afectar la operación?

Muchas empresas suelen ver la electrificación como un cambio inmediato de toda la flota. En la práctica, una transición sostenible requiere identificar primero qué rutas, cargas y horarios son compatibles con vehículos eléctricos.

La Agencia Internacional de Energía señala en su Global EV Outlook 2025 que el crecimiento de los vehículos eléctricos sigue dependiendo de factores como costos, disponibilidad de modelos e infraestructura de carga. Para una empresa logística, esto significa que la decisión no puede tomarse solo por reputación ambiental; debe responder a datos operativos.

En Centroamérica, el camino más viable suele comenzar por la última milla. Son rutas más controlables, con retornos frecuentes a base, menor incertidumbre de distancia y mayor posibilidad de cargar las unidades en instalaciones propias.

Ese enfoque conecta con el modelo de Agencias J.I. Cohen, que utiliza paneles 100% eléctricas para la distribución de productos farmacéuticos y de consumo. Así, la transición se plantea como una práctica integrada a una operación específica.

¿Qué retos enfrenta Centroamérica en infraestructura de carga?

Para cualquier gerente logístico, la ansiedad principal es la autonomía. No basta con comprar vehículos eléctricos; también hay que garantizar dónde, cuándo y a qué velocidad podrán cargarse.

El Banco Interamericano de Desarrollo, en su guía sobre infraestructura de carga para movilidad eléctrica, destaca que el despliegue de cargadores exige coordinación entre sector público, reguladores, empresas eléctricas y actores privados. Sin esa planificación, la adopción puede avanzar más lento o concentrarse solo en ciertas zonas urbanas.

Este punto es especialmente relevante para Centroamérica, donde las redes de carga aún deben crecer para soportar operaciones empresariales más amplias. Por eso, la electrificación de flotas no puede depender de cargadores públicos. Muchas compañías necesitarán evaluar carga en patios, horarios nocturnos, capacidad eléctrica disponible y mantenimiento especializado.

En el caso de Agencias J.I. Cohen, la distribución eléctrica resulta más coherente cuando se vincula con rutas controladas, trazabilidad por GPS y monitoreo operativo. Así, la infraestructura se entiende como parte de la continuidad del servicio.

¿Qué oportunidades abre la movilidad eléctrica para la logística farmacéutica?

La oportunidad más evidente es ambiental, pero no es la única. Una flota eléctrica bien planificada puede mejorar la previsibilidad operativa, reducir dependencia de combustibles fósiles y fortalecer la reputación ante clientes, inversionistas y organismos ambientales.

En el sector farmacéutico, además, la movilidad eléctrica puede integrarse con otros diferenciales: trazabilidad, control de temperatura, seguridad del inventario y eficiencia en el despacho. La sostenibilidad gana credibilidad cuando se conecta con procesos reales.

La EPA SmartWay ha trabajado durante años sobre la relación entre eficiencia del transporte, reducción de emisiones y mejora de cadenas de suministro. Esa lógica aplica también para Centroamérica: las empresas que administran mejor sus recorridos, cargas y unidades están mejor preparadas para reducir impactos.

Para Agencias J.I. Cohen, la electrificación de la última milla encaja con una visión más amplia de logística farmacéutica: entregar productos con seguridad, mantener control durante el traslado y operar con una menor dependencia de combustibles tradicionales.

¿Cómo pueden las empresas guatemaltecas avanzar hacia la electrificación?

Las flotas eléctricas representan una transición gradual. La pregunta no es si todas las empresas deben electrificar de inmediato, sino qué partes de su operación pueden hacerlo con sentido técnico, financiero y ambiental.

El caso de Agencias J.I. Cohen permite aterrizar esa conversación. Su modelo muestra que la movilidad eléctrica funciona mejor cuando se combina con trazabilidad, rutas planificables, control de temperatura y una infraestructura logística capaz de sostener la continuidad operativa.

Para Guatemala y Centroamérica, la oportunidad está en avanzar con realismo. Primero, electrificar donde la operación lo permite. Después, medir resultados. Luego, ampliar capacidades conforme crezcan la infraestructura de carga, la oferta de vehículos y la experiencia técnica.

Ese camino puede parecer menos espectacular, pero es más creíble. Y en sostenibilidad empresarial, la credibilidad vale tanto como la innovación.