De Carbono Neutral a Carbono Positivo: la hoja de ruta logística en Centroamérica

Cómo Agencias J.I. Cohen avanza de carbono neutral a carbono positivo con tecnología, trazabilidad y eficiencia.

Share
De Carbono Neutral a Carbono Positivo: la hoja de ruta logística en Centroamérica

Para muchas empresas en Centroamérica, hablar de sostenibilidad es una condición para competir, acceder a financiamiento, atraer aliados internacionales y responder ante clientes cada vez más exigentes. En logística, además, el reto es más sensible: reducir emisiones sin sacrificar velocidad, trazabilidad ni seguridad operativa.

Bajo esta premisa, Agencias J.I. Cohen, fundada por Jack Irving Cohen y liderada por Alberto Cohen Mory, ofrece un caso útil para entender cómo una operación farmacéutica puede avanzar desde la eficiencia ambiental hacia una hoja de ruta más ambiciosa: pasar de carbono neutral a carbono positivo.

¿Qué significa pasar de carbono neutral a carbono positivo en logística?

La neutralidad de carbono implica medir, reducir y compensar emisiones. Sin embargo, el estándar ISO 14068-1 plantea que la neutralidad debe apoyarse primero en reducciones reales dentro de la operación, antes de recurrir a compensaciones externas.

El enfoque carbono positivo exige ir un paso más allá.  Más allá de equilibrar la huella, se trata de crear una operación que reduzca impactos, mejore procesos y aporte beneficios ambientales adicionales. Para una empresa logística, esto comienza con tres preguntas: cuánta energía consume, cómo mueve sus productos y qué tan medible es cada mejora.

En el caso de Agencias J.I. Cohen, la sostenibilidad está incorporada dentro de sus pilares corporativos, junto con gobernanza, medio ambiente, prácticas laborales, consumidores y relación con comunidades. Esa base permite que la conversación ambiental no dependa de una campaña, sino de decisiones operativas.

¿Cómo se construye una ruta creíble hacia certificaciones ambientales?

El primer dolor de las empresas B2B es la evidencia. Por eso, una ruta seria hacia certificaciones ambientales debe empezar con inventarios de emisiones bajo criterios reconocidos.

El GHG Protocol permite clasificar emisiones directas, energía comprada y emisiones de la cadena de valor, incluyendo las que provienen de proveedores y transporte externo, que suelen ser las más difíciles de controlar en logística. 

En términos prácticos, la hoja de ruta incluye cinco pasos: medir consumos energéticos, identificar puntos críticos, reducir emisiones operativas, documentar resultados y verificar avances con terceros. Esta lógica también fortalece la confianza ante auditorías, licitaciones y procesos de debida diligencia.

Aquí aparece una ventaja para J.I. Cohen S.A: su reconocimiento como Operador Económico Autorizado por la SAT desde 2014 ha impulsado procesos de monitoreo, auditorías internas, capacitación y trazabilidad logística. Esa cultura de cumplimiento facilita el salto hacia estándares ambientales más exigentes.

¿Qué prácticas operativas acercan a una empresa logística al carbono positivo?

La sostenibilidad logística empieza donde muchas empresas pierden eficiencia: almacenamiento, energía, transporte y despacho. En J.I. Cohen, las bodegas farmacéuticas operan con iluminación LED, control de temperatura, monitoreo 24/7, sistema FEFO y un cuarto frío con triple redundancia, alimentado por fuentes como red eléctrica, energía solar, baterías y planta diésel.

La distribución también incorpora paneles 100% eléctricas, GPS y control de temperatura en cada unidad. Esto no solo reduce dependencia de combustibles en la última milla; también protege medicamentos sensibles durante el traslado.

El nuevo centro de distribución que se planea sumará otra capa: robótica avanzada para elaborar despachos, mitigar errores humanos y aumentar la eficiencia en el mismo tiempo operativo. En logística sostenible, esa precisión importa. Menos reprocesos, menos pérdidas y mejor disponibilidad también significan menor desperdicio operativo.

¿Por qué esta hoja de ruta importa para Centroamérica?

Centroamérica necesita cadenas de suministro más resilientes, especialmente en sectores críticos como salud, farmacia y consumo. Para stakeholders, bancos internacionales e inversionistas, una empresa que mide, reduce y documenta su impacto genera más confianza que una empresa que solo comunica buenas intenciones.

La Science Based Targets initiative también ha impulsado el concepto de mitigación más allá de la cadena de valor, alentando a las compañías a financiar acciones climáticas adicionales una vez que han establecido reducciones internas serias.

Ese es el punto central: el carbono positivo comienza con una disciplina. Medir mejor. Operar mejor. Reducir antes de compensar. Y convertir la sostenibilidad en una ventaja logística verificable.

Para empresas como Agencias J.I. Cohen, la transición ambiental se integra al almacenamiento, al transporte, al cumplimiento normativo y a la confianza que sostiene cada entrega. Esa puede ser, precisamente, la nueva hoja de ruta logística para Centroamérica.