Reciclaje de RAEE en Guatemala: cómo Scrapex integra innovación, impacto social y economía circular
El reciclaje de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) se ha convertido en una prioridad ambiental ante el crecimiento acelerado del consumo tecnológico y el descarte de materiales en Guatemala y en el mundo entero. Estos residuos contienen sustancias peligrosas que, sin una buena gestión, pueden contaminar el suelo, el agua y representar riesgos para la salud del país. Frente a este desafío, el reciclaje responsable no solo reduce el impacto ambiental, sino que permite recuperar materiales muy valiosos, fortalecer la economía circular y promover un uso más consciente de los recursos.
En esta línea, Scrapex se posiciona como una empresa referente en reciclaje industrial y gestión de RAEE en Guatemala, ofreciendo un portafolio amplio de soluciones de impacto. Entre sus servicios destacan el reciclaje de residuos electrónicos y metales, la trituración de distintos tipos de materiales, el reciclaje de postes de concreto, la gestión de gases refrigerantes y el uso de espectrografías portátiles para identificar con precisión la composición de materiales plásticos y metálicos.
Asimismo, la empresa brinda consultorías y capacitaciones en gestión ambiental y sostenibilidad corporativa, además del manejo seguro de equipos contaminados con PCB, cumpliendo con la normativa vigente. Todo este enfoque responde a un objetivo claro: apoyar a empresas y corporativos a generar un impacto real y medible en sostenibilidad, a través de procesos responsables, trazables y técnicamente confiables.
Durante una entrevista, Bruno García, director general de Scrapex, profundiza en el impacto social del proyecto CREAMOS, la reinserción laboral formal de recolectores, la generación de empleo digno y la visión de crecimiento responsable de la empresa. También aborda los desafíos de formalizar el trabajo en el sector del reciclaje y la importancia de integrar sostenibilidad, innovación y responsabilidad social en la gestión de residuos electrónicos en Guatemala.

¿Cómo ha evolucionado el impacto social del proyecto CREAMOS y qué resultados ha tenido en la integración de personas al trabajo formal a lo largo del tiempo en Scrapex?
Nosotros tenemos una alianza con CREAMOS, una organización que trabaja en el basurero de la Zona 3 y cuyo objetivo es la reinserción laboral formal de personas que anteriormente trabajaban como guajeros (clasificadores) o sus familiares, tengan un mejor trabajo y mejore su calidad de vida.
Como recicladores profesionales, consideramos que existe una buena oportunidad para apoyar a esta ONG, integrando a estas personas en actividades que ya conocen, como la clasificación de residuos y desechos, pero ahora bajo un enfoque más profesional.
A estas personas se les paga un salario, se les otorgan prestaciones, se les capacita y se les brindan otros beneficios que ofrecemos como empresa. Con CREAMOS llevamos trabajando años. Sin embargo, también representa un reto, ya que no todas las personas logran adaptarse a la formalización laboral; algunas prefieren mantenerse en la informalidad, y eso es algo que no siempre se puede cambiar.
La relación con CREAMOS es una alianza enfocada en la incorporación de recolectores al trabajo formal.
A lo largo de estos años, ¿De qué manera ha evolucionado Scrapex en términos de generación de empleo, de impacto social y ambiental?
Durante 2025 hemos experimentado un crecimiento muy significativo como compañía. Al ser una empresa intensiva en mano de obra, este crecimiento se traduce directamente en la generación de más empleo. Este año hemos crecido más de un 35%, lo cual representa un logro importante para todos nosotros.
Nos sentimos profundamente orgullosos porque, a pesar de los múltiples desafíos como el aumento en los costos de transporte y el incremento del salario mínimo, hemos logrado que diversos clientes corporativos confíen en nuestro trabajo. Esa confianza se ha traducido en nuevas oportunidades de negocio y en un mayor crecimiento. Además, este avance ha tenido un impacto social positivo, ya que nos ha permitido ampliar nuestra contratación, especialmente de mujeres.
Hemos incorporado a personas que viven en distintas comunidades cercanas y que antes no tenían la posibilidad de generar ingresos fuera de sus hogares. Nosotros les enseñamos, les brindamos oportunidades y hoy son parte fundamental del equipo, desempeñando su trabajo de manera excelente.
No creemos en la explotación laboral, una práctica lamentablemente común en el sector del reciclaje. Basta con observar algunas zonas para ver cómo se explota a recolectores y seleccionadores. Ese no es nuestro modelo.
Nuestro objetivo es promover un crecimiento integral: humano, profesional y ambiental. El crecimiento humano se refleja en el respeto, un valor que se vive día a día dentro de la empresa. Si detectamos comportamientos que no respetan a los compañeros o las normas de la organización, intervenimos mediante procesos de formación y corrección. Si aun así no hay cambios, entendemos que esa persona no debe continuar en el equipo.
A pesar de trabajar en un entorno exigente como el reciclaje, demostramos que es posible mantener un ambiente profesional, ordenado y respetuoso. Asimismo, nuestro compromiso ambiental es firme. Somos una de las pocas recicladoras en Guatemala y posiblemente la única que no quema residuos. En nuestras operaciones nunca hay emisiones de humo, ya que la quema de materiales (como cables con aislamiento) libera componentes tóxicos que afectan tanto al medio ambiente como a las personas. Lamentablemente, existen empresas que no toman estas precauciones y exponen a sus trabajadores y al entorno a graves daños.
Adicionalmente, somos pioneros en Guatemala en la recuperación y regeneración profesional de gases refrigerantes. Todos los equipos de refrigeración y aire acondicionado contienen gases con un potencial de calentamiento global entre 1,500 y 3,000 veces mayor que el CO₂. Implementar este proceso ha requerido una inversión significativa y un gran esfuerzo técnico y personal, esfuerzo que he liderado directamente. Sin embargo, el impacto positivo es enorme: contribuimos activamente a reducir el calentamiento del país.
Hoy en día todos sentimos las altas temperaturas que antes no existían, y muchas veces buscamos culpables externos sin reflexionar sobre nuestras propias acciones. Cuando un equipo de refrigeración se desecha incorrectamente, esos gases se liberan a la atmósfera y agravan el problema. Nuestro compromiso es evitarlo.
¿Qué los impulsa como líderes y qué valores fundamentales orientan la forma en que construyen y hacen crecer Scrapex?
Esto lo he conversado muchas veces con Javier Burga mi socio, y coincidimos plenamente en la importancia del desarrollo de las personas. Nos motiva profundamente ver cómo alguien entra a la empresa en un punto y con el tiempo, crece enormemente. A veces no se va nunca; se queda por años y puede decir: “todo lo que aprendí, lo aprendí en este lugar”. Ese crecimiento no solo es de ellos, también es nuestro, y contribuye directamente a que la empresa sea mucho mejor.
Por eso, ver el desarrollo humano es nuestra principal motivación. Además, tenemos muy claro que queremos hacer cosas muy diferentes. Con mi socio pensamos: nunca hacer lo mismo que los demás. Eso no nos llena, nos entusiasma crear algo nuevo, innovador, que no exista en Guatemala o incluso en la región.
También disfrutamos del proceso, queremos divertirnos y pasarla bien mientras hacemos las cosas. Hay muchos negocios con los que se puede ganar dinero, pero esa no es nuestra misión principal. No nos interesa hacerlo si no se cumplen las condiciones mencionadas anteriormente.
¿Por qué la labor de Scrapex es clave para la sostenibilidad de Guatemala y de qué manera su impacto social y ambiental, junto con una visión de crecimiento sostenible, fortalecen su proyección a largo plazo?
Es una muy buena pregunta, porque considero que engloba y resume las preguntas anteriores.
Desde nuestra perspectiva, creemos que no existe en Guatemala una empresa como la nuestra. No solo por el cuidado ambiental, sino también por el compromiso con las personas, los valores que promovemos y, sobre todo, que practicamos. Por eso, responder esta pregunta es casi como plantear el escenario de qué pasaría en Guatemala si Scrapex no existiera.
Sin Scrapex, el país tendría un servicio de reciclaje de menor calidad; muchas empresas no recibirían lo que se les promete y, además, más de 60 personas se quedarían sin empleo o sin un trabajo digno. Eso es lo que hace que nuestra empresa sea relevante e importante.
Respecto al futuro y al acompañamiento a largo plazo, nos visualizamos como una corporación con varias unidades de negocio en la región, no únicamente en Guatemala. Para lograrlo, uno de nuestros principales retos ha sido la estrategia financiera.
Históricamente, todas nuestras inversiones, ya sea en plantas, bodegas u otros activos, se han realizado a partir de la generación interna de recursos, sin recurrir a financiamiento bancario. No obstante, este enfoque presenta límites naturales: el crecimiento sostenido en el tiempo requiere, en determinadas etapas, complementar los recursos propios de la operación. En este contexto, la estrategia de la compañía evoluciona hacia una estructura financiera más flexible, que nos permite evaluar responsablemente alternativas de financiamiento con terceros para acompañar los planes de expansión
¿Qué implica la trazabilidad de los residuos y por qué es un factor clave para las empresas, desde la gestión inicial hasta el reciclaje y su disposición final responsable?
Es importante que, cuando una empresa o corporativo nos entrega una tonelada de residuos, tenga la certeza de qué va a suceder con ese material y dónde se encuentra en todo momento. Muchas veces, esa tonelada se descompone durante el proceso; por ejemplo, una tonelada de residuos electrónicos se desarma y se convierte en tarjetas electrónicas, plásticos, metales, papel y otros componentes.
A este proceso lo llamamos explosión de materiales. Cuando las empresas solicitan trazabilidad, lo hacen porque desean saber exactamente qué ocurrió con cada fracción del residuo: a dónde fue el metal, cuántas libras representó dentro de la tonelada total y cuál fue su destino final.
Por ejemplo: de una tonelada, 200 libras pueden corresponder a metal. Entonces la pregunta es: ¿Dónde están esas 200 libras? Nosotros podemos responder con precisión: ese material fue enviado a fundición; en el caso de los materiales ferrosos, se enviaron a Guatemala para su procesamiento. Podemos afirmarlo con certeza porque contamos con un sistema de control muy ordenado y con un software que registra cada libra de material.
Gracias a esto, si un cliente nos pregunta hoy qué sucedió con su lote de hace seis meses, podemos decirle exactamente qué porcentaje del material está en Japón, en Estados Unidos, en Malasia, o en cualquier otro destino. Esta formalidad y nivel de detalle es algo que las empresas valoran enormemente.
No se trata únicamente de entregar un certificado y decir “ya se recicló el material”. Las empresas quieren saber qué proceso específico tuvo ese residuo y en qué lugar se encuentra. Esa es la verdadera trazabilidad.
Para lograrlo, desarrollamos orgullosamente e internamente un ERP aquí en Guatemala. En cuanto a la transparencia, se resume en algo muy simple: nos encanta que nos visiten en la planta, que vean lo que hacemos. No tenemos nada que ocultar, porque lo que decimos, lo cumplimos.
Recientemente, recibimos la visita de clientes nuevos del extranjero y uno de ellos me comentó algo que me marcó mucho: “Lo que más me gusta es que tu gente se ve feliz”. A veces, en el día a día, uno no lo nota, pero es muy valioso que personas externas, que han visto otras industrias y empresas, lo destaquen.

¿Qué licencias ambientales posee la empresa y qué tipo de residuos peligrosos está autorizada a manejar?
Nosotros contamos con dos tipos de licencia ambiental que se tramitan ante el Ministerio de Ambiente - MARN.
La primera es la licencia B1, la cual nos autoriza a manejar residuos peligrosos. ¿Qué se considera un residuo peligroso? Por ejemplo, los celulares, debido a los metales pesados que contienen en sus tarjetas electrónicas.
También entran en esta categoría las luminarias, incluyendo aquellas que contienen mercurio, las baterías de ácido-plomo, las baterías de gel-plomo y las baterías de litio. Todos estos materiales son considerados peligrosos. Por esta razón, al solicitar la licencia B1 ante el Ministerio de Ambiente, debemos detallar claramente qué haremos con cada uno de estos residuos. Si el manejo no está bien definido, la licencia simplemente no se otorga.
Actualmente, contamos con la licencia B1, que es la categoría más alta para un reciclador que maneja RAEE (residuos de aparatos eléctricos y electrónicos) y metales, además de otras categorías adicionales. Por ejemplo, para el manejo de refrigerantes se requiere una licencia específica, correspondiente a la categoría C.
Lo más interesante del proyecto es que, en su momento, nadie había solicitado este tipo de licencia. De hecho, no existía una categoría definida para ello en Guatemala, por lo que fue necesario crearla. En ese sentido, podemos decir con orgullo que abrimos camino junto al Ministerio de Ambiente.
Contacto
Todas las empresas interesadas en gestionar sus residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) de manera responsable, con trazabilidad certificada y alineada a principios de economía circular, pueden conocer más sobre los servicios de Scrapex y solicitar información directamente a través de sus canales oficiales.
- Sitio web: www.scrapex.com
- Instagram: scrapex.gt
- Facebook: Scrapex
- LinkedIn: Scrapex Guatemala