Nicolás Samayoa: la historia del defensor que convirtió las críticas en su mayor impulso

Nicolás Samayoa comparte cómo venció el miedo, fortaleció su mente y mantiene vivo el sueño de llevar Guatemala al Mundial.

Share
Nicolás Samayoa: la historia del defensor que convirtió las críticas en su mayor impulso

Los sueños más grandes rara vez comienzan bajo los reflectores. En el caso de Nicolás "Nico" Samayoa, el camino hacia el éxito no solo se construyó con entrenamientos, victorias o minutos en la cancha, sino con una decisión que transformó su vida: aprender a dominar su mente antes de intentar dominar cualquier partido. Detrás del uniforme de la Selección Nacional de Guatemala y de cada club que ha defendido existe un hombre que entiende que el verdadero rival no siempre está al frente, sino en los propios miedos, las dudas y las críticas.

Hoy, Samayoa representa mucho más que uno de los mejores defensores del fútbol guatemalteco. Es un ejemplo de perseverancia, disciplina y crecimiento personal. Su historia demuestra que el talento abre puertas, pero son la constancia, la preparación y la fortaleza mental las que permiten permanecer en la élite.

Su carrera también rompe con el molde tradicional del futbolista guatemalteco. Apostó por combinar el deporte con su formación académica en Estados Unidos antes de dar el salto al profesionalismo. Más tarde defendió los colores de clubes como Las Vegas Lights, Comunicaciones FC y el Politehnica Iași de Rumania, experiencia que le permitió competir en Europa y consolidarse como uno de los legionarios más destacados del país. Actualmente, Nico continúa escribiendo su historia con CSD Municipal, donde aporta liderazgo, experiencia internacional y una mentalidad que inspira tanto dentro como fuera del terreno de juego.

Más allá de los títulos, las convocatorias con la Selección Nacional o los logros deportivos, Samayoa se ha convertido en un referente para las nuevas generaciones de futbolistas y para cualquier persona que persigue un sueño. Su mensaje es claro: el éxito no consiste en evitar las críticas, sino en no permitir que ellas definan el rumbo de la vida.

Una conversación que revela al hombre detrás del futbolista

En una entrevista exclusiva con Guatemala Hoy, Nicolás Samayoa abre las puertas de su lado más humano y comparte las experiencias que marcaron su carrera y su vida personal. Habla sobre el momento que cambió su forma de competir gracias al trabajo con un psicólogo deportivo, cómo logró vencer el miedo a la crítica, la importancia de la disciplina cuando la motivación desaparece y las lecciones que le dejó uno de los episodios más difíciles para la Selección Nacional: no alcanzar la clasificación al Mundial.

Además, el defensor reflexiona sobre su papel como padre, esposo e hijo, revela la frase que guía cada una de sus decisiones —"No dejo que el miedo dicte mis decisiones"— y reafirma que mantiene intacto el sueño de luchar por llevar a Guatemala a su primera Copa del Mundo, siempre con una convicción que resume su filosofía de vida: "Y siempre que se haga la voluntad de Dios."

A continuación, parte de la conversación:

Mirando hacia atrás, ¿Hubo algún momento o decisión que transformó tu vida y la manera en que enfrentas tu carrera como futbolista?

Sin duda, empezar a trabajar con un psicólogo deportivo marcó un antes y un después en mi vida. Antes, mi mente dominaba mis emociones y eso terminaba reflejándose en mi rendimiento dentro de la cancha. Hoy aprendí a gestionar mis pensamientos, a mantener el enfoque y a controlar mi mente. Ese cambio no solo me hizo crecer como futbolista, sino también como persona, porque cuando logras dominar tu mente, también puedes dar tu mejor versión en cada partido.

A lo largo de tu camino, ¿qué reto personal te costó más superar y qué enseñanza te dejó para la vida y tu carrera?

Sin duda, superar el miedo a la crítica y a lo que los demás pudieran pensar de mí. Creo que no se habla lo suficiente de cuánto puede llegar a frenar a una persona ese temor al juicio ajeno. Hubo un momento clave en mi carrera en el que, gracias al trabajo que hice con el psicólogo deportivo Javier Burga, logré dar ese paso y dejar de permitir que mi vida y mis decisiones estuvieran condicionadas por la opinión de los demás.

Hoy tengo claro que quiero perseguir mis sueños y hacer todo lo necesario para cumplirlos. Entendí que, haga lo que haga, siempre habrá críticas. Vivir con esa convicción no es sencillo, pero cuando dejas de darle poder a la opinión ajena, empiezas a enfocarte en lo que realmente importa: crecer, disfrutar el proceso y seguir adelante.

¿Qué haces para seguir adelante cuando las cosas no salen como imaginabas o sientes que las ganas empiezan a desaparecer?

Muchas veces confundimos la motivación con lo que realmente nos mantiene en movimiento. La motivación es esa energía y entusiasmo con los que empezamos un proyecto, pero con el tiempo es normal que esa emoción disminuya. Ahí es cuando la disciplina marca la diferencia. Ambas se complementan: la motivación nos impulsa a dar el primer paso, pero es la disciplina la que nos ayuda a seguir, incluso en los días en los que no tenemos ganas. Al final, es esa constancia la que nos acerca a nuestros objetivos.

Después de que no se lograra la clasificación al Mundial, hubo tristeza y también muchas críticas. ¿Qué te gustaría decirles hoy a quienes vivieron esa decepción junto a ustedes?

Todos compartíamos el mismo sueño: ver a Guatemala en un Mundial. Nosotros éramos los que teníamos la responsabilidad de representar esa ilusión en la cancha, así que entendemos perfectamente la tristeza, el enojo y las críticas. Los primeros en sentir esa frustración fuimos nosotros.

En lo personal, me quedo tranquilo porque di absolutamente todo. Hice sacrificios que muchas personas no llegan a ver: horas de entrenamiento, una alimentación muy estricta, trabajar mi fortaleza mental y pasar mucho tiempo lejos de mi familia. Entregué todo lo que estaba en mis manos para alcanzar ese objetivo.

Si tuvieras que resumir tu forma de ver la vida en una o dos frases, ¿Cuáles serían y por qué son tan importantes para ti?

Hay dos frases que me acompañan siempre. La primera es: "No dejo que el miedo dicte mis decisiones", porque me recuerda que no puedo permitir que el temor me impida avanzar o perseguir mis objetivos. Y la segunda es: "Siempre que se haga la voluntad de Dios", porque me ayuda a confiar, mantener los pies sobre la tierra y entender que, al final, hay cosas que están fuera de mi control.