Guatemala deja su huella en la Olimpiada Mundial de Ajedrez en Uzbekistán
Conoce los resultados de los representantes nacionales, el desempeño de Carolina Mazariegos y la participación del joven talento Ricardo Ordóñez en Samarcanda.
Guatemala llevó su talento ajedrecístico a Samarcanda, Uzbekistán, donde sus selecciones compitieron frente a delegaciones internacionales durante la 46.ª Olimpiada Mundial de Ajedrez, celebrada del 16 al 27 de septiembre de 2026. En ambas categorías, abierta y femenina, el país estuvo representado por jugadores que sumaron experiencia en uno de los principales encuentros de esta disciplina.
La participación guatemalteca estuvo marcada por el desempeño individual de sus integrantes y la presencia de nuevas generaciones. Entre ellos destacó Ricardo Andrés Ordóñez Bonilla, quien, con 12 años, disputó diez partidas en la sección abierta. En la rama femenina, Carolina Mazariegos Kummerfeldt consiguió uno de los registros individuales más sobresalientes de la delegación, con 8.5 puntos en nueve encuentros.

Guatemala compite en las dos categorías de la Olimpiada Mundial de Ajedrez
En la sección abierta, Guatemala ocupó el puesto 113, con 10 puntos de match y 23 puntos acumulados en los tableros. Durante las 11 rondas disputadas, el equipo consiguió cinco victorias y cerró con seis derrotas en los enfrentamientos colectivos.
La selección estuvo integrada por los maestros FIDE Winston Darwin Cu Hor, Carlos A. Juárez Flores, Ricardo Andrés Ordóñez Bonilla, Gustavo Adolfo Monroy López y Héctor José Linares Orellana, bajo la capitanía de Renier Vázquez Igarza.
Entre los resultados individuales destacaron los siguientes registros:
- Carlos A. Juárez Flores: 5.5 puntos en nueve partidas.
- Winston Darwin Cu Hor: 4.5 puntos.
- Gustavo Adolfo Monroy López: 4.5 puntos.
- Héctor José Linares Orellana: 3.5 puntos.
- Ricardo Andrés Ordóñez Bonilla: cinco puntos en diez partidas.

Ricardo Ordóñez y Carolina Mazariegos destacan por su rendimiento
La participación de Ricardo Andrés Ordóñez Bonilla reflejó la presencia de jóvenes talentos en la selección nacional. Nacido en 2014, el ajedrecista disputó diez encuentros y alcanzó cinco puntos, con un rendimiento internacional de 2119.
Su participación permitió que una nueva generación compartiera escenario con representantes experimentados del ajedrez internacional. Cada partida también representó una oportunidad para medir su preparación ante contrincantes de distintos países.
En la rama femenina, Guatemala terminó en el puesto 104 entre las selecciones participantes, con 11 puntos de match. El equipo cerró su recorrido con una victoria de 2.5-1.5 frente a Kosovo.
La delegación estuvo conformada por Jenny Fernanda Santiago Sontay, Deycy Daniela Raymundo, Dairyn D. López L., Kerstin Danielle Reinhard Moller y Carolina Mazariegos Kummerfeldt. Esta última consiguió 8.5 puntos en nueve partidas, el mejor registro individual del equipo femenino.

El ajedrez guatemalteco amplía su experiencia internacional
La Olimpiada Mundial reunió a delegaciones de numerosos países bajo el sistema suizo de 11 rondas, un formato que enfrenta a los participantes con rivales de puntuaciones similares conforme avanza el torneo. Para Guatemala, competir en ambas categorías permitió mantener presencia en una cita de alcance internacional.
Más allá de las posiciones finales, los resultados individuales ofrecen otra perspectiva sobre la participación nacional. Los puntos obtenidos por Carolina Mazariegos y Ricardo Ordóñez muestran cómo el desempeño de cada jugador contribuye a construir el recorrido de una selección.
Una experiencia que mueve las próximas piezas
El paso de Guatemala por Samarcanda deja nombres, partidas y aprendizajes que pueden acompañar el desarrollo de sus representantes. La combinación de experiencia y juventud también abre espacio para observar cómo evoluciona el ajedrez nacional en futuras competiciones.
En una disciplina donde cada movimiento exige anticipación y paciencia, la presencia internacional constituye una oportunidad para fortalecer la preparación y ampliar horizontes. Las próximas partidas permitirán medir cuánto de esa experiencia se transforma en nuevos avances para el ajedrez guatemalteco.