Él es Julián Velásquez, el niño guatemalteco que conquista retos académicos dentro y fuera del país
Conoce la historia de Julián Velásquez, sus intereses en robótica, piano y cultura maya, y el reconocimiento obtenido en Panamá.
A sus 10 años, Julián Velásquez ya encontró en el aprendizaje una manera de asumir desafíos y representar a Guatemala fuera de sus fronteras. Su participación en competencias académicas internacionales comenzó a llamar la atención tras obtener el tercer lugar en el Primer Concurso Iberoamericano de Deletreo 2026, realizado en Panamá. El resultado fue conseguido entre representantes de 10 países de la región, después de superar distintas pruebas relacionadas con el dominio del idioma español.
Julián Velásquez y su participación internacional
La historia de Julián Velásquez tomó relevancia en abril de 2026, cuando Guatemala fue representada por este estudiante en el certamen iberoamericano de deletreo. La competencia fue organizada conjuntamente por la Fundación Hablemos Bien, la OEI Panamá, el Ministerio de Cultura y SERTV.
Antes de llegar a Panamá, Julián tuvo que competir con estudiantes de cuarto a sexto primaria de su colegio para conseguir la representación guatemalteca. Según Guatemala.com, el estudiante logró avanzar entre participantes mayores y posteriormente llegó hasta la fase final del encuentro internacional.
El concurso fue desarrollado entre el 9 y el 13 de abril en Ciudad de Panamá, con representantes de Colombia, Costa Rica, Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, República Dominicana, Ecuador, México y Panamá.
En la clasificación final, los primeros lugares fueron ocupados por:
- Primer lugar: Carlos Martínez, de Colombia.
- Segundo lugar: Joel Hilario Méndez, de El Salvador.
- Tercer lugar: Julián Velásquez, de Guatemala.

Un reto que puso a prueba su dominio del español
El resultado obtenido por Julián no estuvo determinado por una sola prueba. Los finalistas fueron enfrentados a tres dinámicas diseñadas para evaluar conocimientos, precisión y rapidez durante el desarrollo del certamen.
Las etapas fueron denominadas “Ruleta de Deletreo”, “Adivina y Deletrea” y “Deletreo Flash”. En estas dinámicas, los estudiantes debían resolver diferentes ejercicios vinculados con palabras del idioma español dentro de tiempos establecidos.
De acuerdo con Guatemala.com, algunas pruebas requerían adivinar y deletrear palabras con rapidez, con un máximo de 30 segundos para completar determinados ejercicios. La exigencia combinó conocimiento lingüístico, concentración y capacidad de respuesta.
Además del componente académico, la experiencia permitió que los participantes conocieran distintos espacios de Panamá. Entre las actividades realizadas estuvieron visitas al Canal de Panamá, Panamá Viejo y el Palacio de Las Garzas.

La curiosidad de Julián va más allá de las letras
Julián cursa cuarto grado de primaria en el Centro Educativo Rotario Benito Juárez y, según la información publicada tras su participación internacional, sus intereses abarcan diferentes áreas del conocimiento y la creatividad.
Entre sus principales aficiones aparecen:
- Piano: aprendió a tocar de manera autodidacta mediante videos disponibles en YouTube.
- Robótica: participó en un curso de la Municipalidad de Guatemala y posteriormente formó parte de un club de esta disciplina.
- Cultura maya: también muestra interés por conocer aspectos relacionados con la historia y patrimonio cultural guatemalteco.
Esta variedad de intereses permite observar una faceta más amplia del estudiante. Su experiencia no quedó limitada al escenario del concurso, pues también se encuentra vinculada con actividades tecnológicas, musicales y culturales.
El acompañamiento familiar también forma parte de este recorrido. Guatemala.com conversó con Evelyn Rodas, madre del estudiante, para conocer detalles sobre sus intereses y las actividades que desarrolla fuera del aula.
Un resultado que abre nuevas posibilidades
El tercer lugar obtenido en Panamá colocó a Guatemala dentro del podio del primer Concurso Iberoamericano de Deletreo. El resultado también permitió que el nombre de Julián quedara vinculado con una experiencia educativa internacional desde una edad temprana.
La competencia fue planteada por sus organizadores como un espacio para promover la lectura, el aprendizaje, el uso correcto del español y el desarrollo integral de la niñez iberoamericana. En ese contexto, la participación guatemalteca adquirió una dimensión educativa que trasciende el resultado final.
El conocimiento como punto de partida
La historia de Julián Velásquez muestra cómo una competencia puede convertirse en una ventana hacia otras experiencias de aprendizaje. Su recorrido reúne lenguaje, tecnología, música y cultura, cuatro áreas que actualmente despiertan su curiosidad.
Más que concentrarse únicamente en una medalla, su trayectoria permite observar el valor de crear espacios donde los niños puedan descubrir capacidades, enfrentarse a nuevos retos y encontrar áreas que motiven su aprendizaje.
A los 10 años, Julián todavía está construyendo su camino académico. El tercer lugar conseguido en Panamá representa un capítulo temprano, pero significativo, dentro de una trayectoria que ahora puede continuar creciendo entre nuevas preguntas, disciplinas y oportunidades.
La dimensión más interesante de su historia está precisamente allí: no en considerar un reconocimiento como punto de llegada, sino en entenderlo como una experiencia que puede alimentar la curiosidad para seguir aprendiendo.